domingo, 30 de diciembre de 2012

Lampard tumba al Everton y su mala suerte


Solamente los grandes son capaces de salir a flote cuando más aprieta la tormenta. Seguramente hoy el Everton mereció más, pero la diosa Fortuna no quiso darle un premio más grande y más justo a un equipo llamado a ocupar los puestos nobles de la tabla de clasificación inglesa. Hoy era el día de otro hombre. Había escenarios más grandes y más atractivos, pero el viejo y romántico Goodison Park reunía, precisamente hoy, todas las condiciones para que Frank Lampard gritara al mundo del fútbol, con voz alta y clara, que todavía tiene mucho talento que derrochar. Allí, donde el legendario Eusebio labró su mito con cuatro goles que tumbaron a la sorprendente Corea del Norte y dieron el pase a semifinales a Portugal en el Mundial de 1966, Lampard cortó de raíz las aspiraciones toffees con dos tantos, uno de cabeza y otro al aprovechar un rechace de Howard a disparo de Mata.


Frankie ya no es el de antes: no asume todo el peso del juego, que ahora lo lleva –indiscutiblemente y con una claridad soberbia–  Mata; no está tan ágil en el regate ni tan rápido; y no puede implicarse tanto como le gustaría en tareas defensivas. Pero sus virtudes de siempre siguen intactas. Es más, quizá hayan mejorado con el tiempo, como los buenos vinos. Hoy jugó algo más adelantado que de costumbre, en su hábitat natural, llegando al área con facilidad para exhibir todo el poderío que atesora, con unos resultados increíbles: dos goles que han dado un respiro tremendo al Chelsea. Cuando más feas se ponían las cosas, el eterno ‘8’ apareció para solucionarlas. Además, Mata es el que canaliza todo el juego ofensivo blue, pero no hay decisión que no pase por el capitán. Con Terry de baja y Drogba fuera del equipo, la vieja guardia se personifica en él. Sabe que es el líder y ejerce como tal.

Pero ni eso parece bastar a Abramovich. Es por todos conocida su obsesión por los equipos jóvenes y atléticos. Poco importa el pasado y lo que han grabado en él esos jugadores que antes eran sus niños mimados. Ahora, pasados los treinta, las opciones son claras: o renovaciones año a año, o hasta aquí hemos llegado. Es triste, pero es la realidad. Mientras Paul Scholes y Ryan Giggs son venerados en Old Trafford –también en el palco– con treinta y ocho y treinta y nueve años respectivamente, a Lampard se le pone entre la espada y la pared con treinta y cuatro y un buen rendimiento. El inglés no parece dispuesto a aceptar estas condiciones y pretende marcharse gratis en junio. De momento, en su último partido antes de poder negociar libremente con cualquier otro club le ha pasado la pelota a la directiva londinense con una exhibición. Quizá el partido de hoy marque un antes y un después para el propio Lampard y para el futuro del Chelsea.

A parte de Lampard y de una nueva demostración de por qué Mata está considerado como uno de los cinco mejores jugadores de la Premier, el Chelsea no ofreció mucho más. No lo tuvo fácil para crear ocasiones claras; cuando las tuvo, Torres no las concretó; y se vio superado por un muy buen Everton. David Moyes es un mago. Es capaz de sacar un rendimiento sensacional a una plantilla sin demasiados excesos, más aun teniendo en cuenta que la estrella del equipo, Marouane Fellaini, está cumpliendo sanción después de propinarle un cabezazo a Shawcross en el Stoke City-Everton de hace unas semanas. La entrega y el poderío que mostraron hoy a punto estuvieron de costarle un disgusto al todopoderoso Chelsea.


Abrieron el partido de maravilla: Pienaar lanzó hacia la derecha para la incorporación profunda de Jagielka, Anichebe remató al poste y el propio Pienaar aprovecho el rebote para hacer el primero. Minuto uno, el Everton daba primero y dejaba claras sus intenciones. Esas venenosas entradas por banda serían una constante. Tanto Jagielka como el genial Baines trajeron de cabeza tanto a Ashley Cole como a Azpilicueta y pudieron hacer que el resultado fuera otro. Pero antes de todo eso, a los ocho minutos, los toffees dieron su segundo y casi mortal aviso con un disparo de falta directa de Jelavic que sólo la madera pudo evitar que se convirtiera en el segundo tanto local. Comenzaba el calvario del delantero croata, el futbolista más activo y determinante de cuantos tenía en el campo el Everton. Se peleó con toda la defensa –especialmente con Ivanovic– pero lo máximo que logró fue un nuevo remate al travesaño a centro de Baines y no acertar a rematar correctamente un balón franco en el área pequeña. Fue la imagen del partido del Everton, negado de cara a la suerte e impotente ante la exhibición del viejo rockero que porta la camiseta número 8 del Chelsea.


PabloG.

sábado, 29 de diciembre de 2012

El Arsenal y Walcott, irregulares y sublimes


Una locura de partido y una locura de Arsenal. Literalmente. Diez tantos se vieron en el Emirates Stadium: siete para los gunners y tres para el Newcastle. Sin embargo, no se puede decir que el partido del equipo de Arsène Wenger fuera brillante. O, mejor dicho, no se puede decir que fuera del todo brillante. Tuvo ratos excelentes, en los que pudo arrollar a cualquiera que se le pusiera por delante, pero también volvió a caer en sus pecados más comunes. Se desconectó, se fue del partido y permitió que las urracas se le subieran a las barbas. No aprenden, pero mientras tanto hacen disfrutar como nunca a los aficionados al fútbol. ¡Qué espectáculo!


Este Arsenal se rompe y hoy lo hizo más veces de la cuenta. Cada vez que se puso por delante se tomó unos minutos de respiro imperdonables en la Premier y más frente a un rival como el Newcastle. Los hombres de Alan Pardew hicieron un buen partido comandados por el inagotable talento de Sylvain Marveaux y el apetito goleador de Demba Ba. Entre los dos lograron sacar los colores al Arsenal y marcar tres goles que sembraron las dudas en Londres. Sobre todo después del segundo, el único que firmó el mediapunta francés, que remató en boca de gol una gran jugada de Obertan después de que Kieran Gibbs se olvidara de su presencia. Fue el fiel reflejo del partido defensivo del Arsenal: despistes, falta de concentración, relajación… y ruptura.

Puede parecer que Arteta no sea el stopper que necesita este equipo, pero eso es un error mayúsculo. Es cierto, no es un pivote al uso, pero es el ideal para este equipo. Sabe manejar el ritmo del Arsenal y administrar los marcadores con el balón en los pies. Ese es el principal problema: cuando el Arsenal se puso por delante en el marcador, cedió el balón, inexplicablemente, a su rival. Así es imposible. Se echó en falta una mayor implicación por parte de Cazorla y Wilshere cuando el viento sopló a favor. Se fueron del partido y con ellos el Arsenal. Si a esto le sumamos una fragilidad defensiva preocupante, tenemos la respuesta a la ecuación. Demba Ba puede transformar una falta desde la frontal en gol con la ayuda de Wilshere, y Marveaux puede sacarse un pase genial con el exterior del pie para que el propio Demba Ba marque, pero el segundo gol es inadmisible. Todo radica de un mismo punto: el Arsenal necesita el balón en los pies.


Sin embargo, la capacidad de reacción del equipo fue envidiable. Hasta en cuatro ocasiones se puso por delante en el marcador hasta que logró amarrar definitivamente la victoria. Jugó en corto y con rapidez para crear unos espacios que terminaron por marcar las diferencias. En definitiva, el viejo Arsenal de siempre. Este equipo tiene un futuro esplendoroso, pero también puede tener un gran presente. Calidad no falta, regularidad sí. Cuando las cosas fueron mal, Wilshere organizó por el centro para devolver la ventaja. Hubiera firmado un encuentro magnífico si no llega a ser por su desconexión en los minutos –aparentemente– más plácidos de su equipo. De hecho, una internada suya por la banda izquierda permitió que el 3-2 subiera al luminoso. Centró con mucha parábola y picardía hacia la puerta de Krul y el despeje de Coloccini se topó con el larguero para que Podolski la empujara bajo palos. Pero los grandes protagonistas del partido en clave gunner fueron otros: Chamberlain, Gibbs, Giroud y, muy especialmente, Walcott.

El jovencísimo extremo inglés, que desembarcó en el Emirates el año pasado procedente del Southampton, logró estrenarse como goleador en la Premier League para poner el 2-1. Estuvo incisivo y su velocidad fue un hándicap para la defensa del Newcastle. Lo mismo ocurrió con Gibbs. El lateral zurdo firmó un partido sensacional –dejando a un lado su error en el segundo gol– y fue un peligro constante arrancando desde la izquierda. Se entendió a las mil maravillas con Podolski y supo leer perfectamente cada movimiento del alemán, lo que le hizo aún más peligroso. Su impacto ofensivo fue tal que estuvo a punto de marcar en dos ocasiones y pudo brindarle una asistencia a Walcott. Aunque aún mayor impacto causó el francés Giroud: entró en el campo con 4-3 y en apenas trece minutos logró poner el 6-3 en el marcador gracias a un remate en plancha y un potente disparo que culminaron dos grandes asistencias de Walcott. Aportó al equipo la serenidad ofensiva que necesitaba para ganar el partido.


Mención aparte merece Theo Walcott. El internacional inglés firmó una actuación imperial, muy digna de los mejores jugadores del planeta. Tres goles, dos asistencias y el hecho de llevar todo el peso ofensivo de su equipo hablan por si solos. Abrió el marcador con una contra y una definición al palo largo que trajo a la memoria al mejor Thierry Henry. Esos gestos, esa velocidad endiablada, ese catorce a la espalda… Fue tan sólo el comienzo de una actuación mágica. A ratos pecó de individualista. Lo es, y por eso es tan bueno y tan irregular a la misma vez. Pero cuando se asoció volvió a ser determinante: culminó la galopada de Kieran Gibbs para darle un final feliz a una jugada embarullada; le regaló dos goles a Giroud, primero con un precioso centro y después con una diagonal letal; y cerró la cuenta goleadora con el mejor gol de la jornada en Inglaterra. Arrancó desde la línea de fondo después de una falta botada en corto, encaró a cuatro rivales y lo derribaron en el área. Pudo quedarse reclamando el penalti, pero prefirió levantarse para batir a Krul con un disparo picado que hizo explotar el Emirates Stadium. Walcott es la viva imagen del Arsenal: sublime e irregular a partes iguales. Con trabajo y sacrificio pueden llegar a ser los mejores, de eso no hay duda.

PabloG.

jueves, 27 de diciembre de 2012

#manifiestoporelMalaga


No hay derecho. El abuso sufrido por el Málaga el pasado viernes es el culmen de algo que se lleva apreciando desde hace mucho tiempo: la UEFA necesita un chivo expiatorio para limpiar su imagen. ¿Qué mejor equipo que el Málaga? Ninguno. Cumple todos los requisitos: un equipo que ha sufrido un crecimiento espectacular en los últimos dos años, instaurado casi definitivamente en la élite del fútbol de su país, manejado por capital catarí a través del jeque Abdullah Bin Nasser Al Thani, pero sin embargo débil en el panorama europeo y con una crisis económica galopante. No se han hecho bien las cosas, de eso no hay duda. Ni por parte de los dueños, que se han permitido el lujo de abandonar al equipo casi a su suerte con unos salarios desorbitados únicamente posibles gracias a su inversión; ni por parte de las autoridades locales, que no han permitido al jeque llevar a cabo sus proyectos extrafutbolísticos en la ciudad; ni por parte de las autoridades nacionales, que han puesto mil y una trabas para lograr un acuerdo con Hacienda que garantizara la supervivencia del club (acuerdo que otros equipos como Valencia o Atlético de Madrid sí han logrado aun debiendo quince veces más que el Málaga, que hoy, 27 de diciembre de 2012, sí ha podido lograr, milagrosamente).


El caso es que los errores cometidos pueden hacer que la sanción de no disputar la próxima competición europea para la que se clasifique el equipo andaluz parezca justa. No lo es. Y no ya porque su deuda con Hacienda sea ridícula (diez millones de euros), los atrasos en los pagos con los empleados y jugadores estén ya más que acordados y solventados, y que los pagarés que se debían a otros clubes se hayan cumplido en fecha y hora. El Málaga está “limpio” económicamente hablando. Pero lo más sangrante de este asunto está en cómo se ha llegado a esta situación. ¿Tan exagerado es el desbalance de cuentas de este equipo para que la UEFA tenga que entrar de oficio con una medida nunca vista en el fútbol europeo y, me atrevería a decir, mundial? ¿Tanto es el peso y la importancia de este equipo? No. Hay clubes que deben muchísimo más y desde hace mucho más tiempo. El escudo del Fair Play Financiero (FFP) no sirve; el FFP es una falacia.

Soy consecuente con lo que digo y pondré ejemplos: el Manchester City. Ese equipo en el que todo es posible; en el que cualquier jugador del mundo puede vestir de celeste y forrar las paredes de su casa con billetes de cien libras. Ese mismo equipo es el que ha cerrado el ejercicio económico 2011/12 con unas pérdidas de ¡97,9 millones de libras! Ese mismo equipo es el que el año pasado lo cerró con unas pérdidas de ¡197,5 millones de libras!, la cifra más alta de la historia del fútbol inglés. Ese mismo equipo es el que, por primera vez en la historia del fútbol en Inglaterra, gastará este año más de ¡200 millones de libras tan sólo en salarios! Pero bien, este equipo entrará en 2013 dentro de los límites del FFP, cosa que todavía no pueden garantizar otros grandes equipos de Inglaterra como su vecino United, por ejemplo. ¿Cómo es esto posible? Muy fácil: su volumen de negocio va in crescendo año a año. Mientras sea rentable para la UEFA, aquí no ha pasado nada.

El FFP es mentiroso por eso y por muchas otras cosas. Que los contratos firmados antes de junio de 2010 no entren dentro de él, por ejemplo, lo que permite a Cristiano Ronaldo seguir ganando trece millones de euros netos sin que su club se vea amenazado de forma alguna. Si los que llevan años y años beneficiándose del negocio del fútbol quedan exentos de la ley suprema, ¿cuál es la finalidad de esta medida entonces? ¿Aumentar las diferencias entre los gigantes del fútbol europeo y los que sueñan con llegar a serlo algún día? ¿Perpetuar la especie ganadora para que nuestros hijos y nietos no conozcan más campeones de Europa que Manchester United, Real Madrid, Barcelona, Bayern y compañía? Platini está jugando a ser Dios desde su cómodo despacho de Nyon y secundado por muchos hombres de traje que probablemente lo más redondo que hayan visto en su vida sea un pupitre. Eso sí, de negocios si que entienden un rato. Saben lo que les da dinero y lo que no. De lo que no se dan cuenta es de que esto les puede traer mucha cola.

No está todo perdido para el conjunto malaguista. El club pretende hacer un recurso ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS, en sus siglas en inglés) para revocar la sanción impuesta desde la sede de la UEFA. Para ello se ha rodeado de “los mejores abogados de España a nivel fiscal y deportivo”, según fuentes del club. Tiene la certeza de que ha cumplido, aunque sea sobre la bocina, con los requisitos. Para ello ha remado mucho desde este verano, lo que ha llevado consigo un riesgo deportivo considerable: tuvo que prescindir de tres de sus mejores futbolistas (el internacional español, Santi Cazorla; el venezolano, Rondón; y el holandés, Mathijsen) y realizar fichajes a coste cero que de momento están rindiendo de maravilla la mayoría (Manuel Iturra, Javier Saviola, Roque Santa Cruz y Oguchi Onyewu). O lo que es lo mismo, más de treinta millones de beneficios sólo con los traspasos.


Pero lo más importante es que la injusta sanción impuesta al Málaga ha servido para unir a la ciudad en contra del máximo organismo del fútbol europeo. De este modo surge el “Manifiesto por el Málaga”, un manifiesto que exige transparencia tanto a la UEFA, como al club y las autoridades locales y nacionales. Más de treinta mil personas se han sumado ya a la causa con un simple click a “Me gusta” en su página de Facebook y la publicación de su nombre, apellidos y profesión en el tablón de dicha página. Nada ni nadie podrá parar al pueblo malagueño en su cruzada contra las mentiras de los que mandan. El triunfo del Málaga puede y debe ser el triunfo del fútbol, el detonante para que salgan a la luz los turbios negocios que envuelven a este bello deporte que se juega con los pies con el objetivo de introducir el balón en la portería rival; que se juega con equipaciones, no con trajes; que se juega en el campo, no en los despachos. Que pasen unas felices fiestas y que tenga un próspero 2013.

PabloG.

domingo, 23 de diciembre de 2012

El dulce canto del cisne


El Liberty Stadium, ese templo del fútbol situado al Sur de Gales en la preciosa ciudad de Swansea; aquel que en los momentos más difíciles de los cisnes hacía presagiar tardes de gloria, vivió esta tarde un encuentro magnífico. No existe hoy en día en las islas mejor equipo que el Manchester United, líder destacado de la Premier League. Tampoco equipo más sorprendente que este Spanish Swansea, comandado por Laudrup desde el banquillo y por Michu en el verde. Es un equipo que no se acobarda con nada ni con nadie, capaz de ruborizar al más pintado. Lo que hoy sucedió en el campo es lo que lleva mucho tiempo imaginando la cabeza del aficionado blanquinegro: este equipo llegará muy lejos. Empataron 1-1, como ya lo hicieran en su día el Chelsea (1-1) y el Liverpool (0-0), y corrieron mejor suerte que el Arsenal, que cayó derrotado en su campo 0-2. No hay mejor manera de celebrar un centenario que finalizando entre los puestos de cabeza, esos que permiten entrar en la pelea por un pasaporte al mundo de los sueños llamado Europa, sin importar demasiado su apellido.


La situación actual del Swansea no es casual: es el fruto de apostar por la continuidad. Con Roberto Martínez, el equipo asumió una identidad que continuó con Paulo Sousa, se perfeccionó con Brendan Rodgers y ha llegado al nivel actual de la mano de Laudrup. Por el camino quedaron dos ascensos memorables que reforzaron la propuesta asociativa del primer equipo galés en jugar la Premier League. Ha variado mucho el equipo con respecto al del año pasado. Las entonces estrellas Sigurdsson, Allen y Sinclair ahora brillan en el Tottenham, Liverpool y Manchester City respectivamente. Algo se debe estar haciendo muy bien cuando el equipo está siendo capaz de mantener el nivel y los resultados (finalizó decimoprimero la temporada pasada, la misma posición que ocupa actualmente). Por ello hay que darle las gracias a esos ejemplos de fidelidad absoluta, como el capitán Williams, el catalán Ángel Rangel o el excelente centrocampista Britton, que fueron subiendo peldaños a la par que el equipo desde la League Two.

No hay que mirar a otro lado: Michu es el gran culpable del impacto de este equipo. Asturiano de nacimiento y rayista de corazón, puso rumbo a Gales sin saber muy bien dónde se metía. Hoy lo sabe, sabe  que la Premier es su hábitat natural y que en verano se pelearán por sus servicios con mucho dinero de por medio. Actualmente, después de su tanto de hoy frente al United, es el máximo goleador en solitario de la competición con trece tantos. Y todo ello sin jugar de delantero centro, llegando al área desde la segunda línea para aprovechar cualquier ocasión. En eso Michu es el mejor. ¿Quién iba a imaginar que su rendimiento iba a ser tal cuando aterrizó en el Liberty a cambio de tan sólo 2,5 millones de euros? Ahora que el club lo ha tasado en 37 podemos observar con cifras lo que significa su evolución: en cuatro meses y medio, Michu ha multiplicado su valor por quince.


Pero su evolución futbolística es mucho más llamativa. Michu se dio a conocer en el Oviedo como un mediocentro creativo y como tal pasó, primero al filial y luego al primer equipo del Celta. Poco a poco fue mostrando su olfato de cara a portería y sus aptitudes para moverse por la mediapunta, lo que Sandoval destapó definitivamente en el Rayo. En Michu encontró el equipo vallecano su mayor argumento para la salvación. Sus quince goles en liga le convirtieron en el máximo goleador español de la temporada y en una pieza apetecible en el mercado que ningún equipo español se atrevió a comprar. Lo hizo el Swansea con Laudrup como su principal valedor y por fin explotó. Su evolución ha continuado y parece inevitable que termine ocupando la posición de nueve. Hoy ya lo hizo, por tercera vez en la temporada, y volvió a marcar para sellar el empate frente al todopoderoso Manchester.

Su rendimiento, pero sobre todo, su manera de jugar son los que nos invitan a hacernos la incómoda pregunta: ¿para cuándo su debut con la selección española? Michu reúne todas las condiciones para ser el falso nueve goleador que busca Del Bosque: se asocia, sabe jugar de espaldas, es hábil en el desmarque, potente en el juego aéreo y letal desde la segunda línea. Los analistas auguran un debut durante este próximo 2013; la trayectoria de su equipo y la suya personal invitan al optimismo. En un momento en el que la marca España está más devaluada que nunca, hombres como Michu, Pablo Hernández, Chico o Ángel Rangel dejan el nombre de nuestro país por las nubes con un juego sensacional. Go Swans!

PabloG.

La fiesta del hundimiento


A sanciones injustas, soluciones gigantes. ¿Qué mejor manera de decirle a la UEFA que el Málaga merece jugar la Champions que ganarle al equipo que más campeonatos acumula? El Málaga mereció siempre la victoria. Por talento, por juego, por descaro y por valentía. Con todo un Real Madrid enfrente, Pellegrini sacó al equipo con Camacho como único mediocentro y Portillo e Isco de interiores. O lo que es lo mismo, no varió ni un ápice los planteamientos que suele hacer en los partidos de casa, dejando claro que el Málaga no juega en función del rival. Si varió Mourinho su alineación con un movimiento que traerá mucha cola: Casillas, capitán y santo y seña del Real Madrid, vio el partido desde el banquillo, en teoría por una “decisión técnica”.


El partido tuvo dos mitades bien claras y diferenciadas: la primera fue un pulso entre el poderío físico madridista y el talento colectivo blanquiazul; en la segunda, lo primero desapareció. Los contragolpes tan dañinos que apunto estuvieron de dejar el partido sentenciado a la media hora, con más velocidad que justicia, se esfumaron y dejaron libre el terreno para la creatividad. Cuando Isco mueve el balón, el Málaga baila. Si todavía podía existir alguna duda al respecto de su elección como Golden Boy 2012 –mejor jugador del mundo sub-21 que juega en Europa–, el partido de ayer sirvió para disiparla. Fue un tormento para el medio campo madridista, y sus asociaciones con Joaquín fueron devastadoras. A los tres minutos de la segunda mitad, con un fuerte disparo a pase del gaditano, hizo el primero.


No hubo rastro de Ronaldo durante los noventa minutos. Una falta a la que Caballero respondió con el paradón de la temporada y numerosos fallos de cara a portería son un resumen demasiado extenso para lo que ofreció en el campo. Y el Madrid, sin Ronaldo, se atasca. Dio un paso atrás y dejó que el Málaga lo embotellara dentro del área. Pudo hacer el segundo, pero tras un error defensivo de los boquerones y una jugada demasiado enredada en el área, entre Sergio Sánchez y Benzema mandaron el balón al fondo de la red. En realidad este gol no debería haber subido al marcador, ya que Khedira le propinó un fuerte codazo en la cara al propio Sergio Sánchez –el segundo de la noche, el primero fue dentro del área madridista y el catalán tuvo que salir del campo con la nariz ensangrentada-. Pero el gol no alteró en nada las propuestas de uno y otro equipo. Al revés, cada vez fueron a más: el Málaga más hacia delante y el Madrid, hacia atrás.

La entrada de Santa Cruz dinamitó definitivamente el partido. El paraguayo salió para fijar a los centrales y aprovechar cualquier fallo dentro del área. Saviola se estaba acercando demasiado al centro del campo. Su participación no pudo ser más brillante: dos goles en diez minutos, ambos puestos en bandeja por el mejor Joaquín que se recuerda. Y entonces, reinó el caos en el Madrid de Mourinho. Costaba trabajo creer lo que se veía: Callejón y Essien de laterales; Ramos de delantero; Modric, Kaká y Özil en el campo… y Adán, cómo no. Ni por esas pudo hacerse con el partido el Madrid. Tan sólo un error de Camacho, probablemente el único que cometió en todo el partido, propició una contra que finalizó Benzema con maestría. Engañaba el marcador: los blancos no estaban tan cerca del Málaga a nivel de juego. Se pidió un penalti por manos de Eliseu y el banquillo se incendió. Dejó ver toda la impotencia: el Madrid de Mourinho estaba perdiendo frente al Málaga de Pellegrini y dejando escapar a dieciséis puntos al Barça.


La Rosaleda disfrutó como nunca. Lo tomó como algo serio, como un partido de la Champions que Platini no quiere que juegue y arropó a su equipo hasta el final. Es la primera victoria del Málaga frente al equipo merengue desde que se apellida Club de Fútbol; la última fue el mítico 6-2 de hace veintinueve años. Quizá vuelva a pasar tanto tiempo hasta el Málaga vuelva a conseguir semejante victoria. O quizá no. Este 2012 invita al optimismo. Un colofón como este es lo más grande que puede pasar.

PabloG.

sábado, 22 de diciembre de 2012

Fiesta, emoción, justicias e injusticias: Málaga-Real Madrid


Hoy llega el Real Madrid a La Rosaleda para disputar el partido de la jornada. ¿Quién iba a imaginar que esto fuera posible hace tan sólo unos meses? Probablemente, nadie. He aquí la prueba de que el crecimiento del Málaga ha sido espectacular. El equipo ha sufrido una evolución dentro del campo sin precedentes en la historia del fútbol en la Costa del Sol: cuartos en liga y en octavos de la Champions y de la Copa del Rey. Pero todavía algunos se empeñan en manchar esta impecable trayectoria con asuntos que poco o nada tienen que ver con el fútbol. Sin ir más lejos, la UEFA, el máximo organismo del fútbol europeo, con Platini a la cabeza. Ayer sorprendió con una sanción jamás vista en Europa: el Málaga no disputará la próxima competición europea para la que se clasifique y la sanción puede ser prorrogable otros cuatro años. Y todo esto por unos pagos que, según fuentes del club, están totalmente solventados. Pero ¿por qué se mira sólo al Málaga? ¿Acaso no hay equipos que deban más dinero? ¿Quizá no hay equipos, ya no con problemas económicos, sino con peores y más dañinas conductas? Al parecer la UEFA no se da cuenta de que si esta sanción se lleva a cabo –el Málaga recurrirá ante el TAS– desvirtúa la Liga BBVA quitándole a un equipo la ambición por quedar lo más arriba posible.


No todo iba a ser malo este fin de semana. Y como el Málaga es, actualmente, uno de los equipos que mejor juego despliega del continente, es por ahí por donde le llegan los reconocimientos. Concretamente a su jugador franquicia: Isco Alarcón Suárez. El de Arroyo de la Miel representa a la perfección la transformación de este equipo: aterrizó en La Rosaleda siendo un semidesconocido, poco a poco fue haciéndose un nombre y hoy por hoy es uno de los mejores jugadores del mundo. Su exquisito juego ha sido premiado por la revista Tuttosport con el prestigioso Golden Boy, que premia al mejor futbolista de Europa menor de veintiún años. Si echamos un vistazo a la lista de jugadores que ganaron el premio con anterioridad, podremos hacernos una idea de lo que realmente significa. Gente como Messi, Fàbregas, Rooney, Agüero, Pato o Mario Götze, campeón del año pasado, levantaron con anterioridad este precioso trofeo dorado; sus éxitos posteriores hablan por sí solos.


Esta tarde estará en el campo Isco frente al que puede ser el ganador del Balón de Oro de este año. Cristiano Ronaldo regresa a La Rosaleda, su hábitat natural. El delantero luso ha marcado diez goles en seis partidos frente al Málaga, seis en el coliseo blanquiazul y de ellos, tres la temporada pasada. Pero el auténtico duelo se vivirá en los banquillos. Mourinho contra Pellegrini; la fuerza contra la técnica; la visceralidad contra el temple. El portugués llegó al Bernabéu para ocupar el puesto del chileno después de firmar la mejor temporada liguera de la historia del Real Madrid. Ni si quiera eso bastó, pesó más la eliminación copera –el famoso Alcorconazo– y el batacazo en Champions frente al Lyon. Pero la vida da muchas vueltas: hoy el que está contra las cuerdas es José Mourinho. Se encuentra a trece puntos del Barcelona –hoy podrían ser dieciséis–, con un dos a uno en contra en la Copa y con una eliminatoria más que complicada frente al Manchester United en Champions. Si hoy no consigue la victoria, su situación puede hacerse insostenible.


Lo único que está claro es que el ambiente será hostil para el técnico luso. Todavía escuecen en Málaga sus famosas declaraciones de hace temporada y media. Quizá hoy se arrepienta de aquella desafortunada frase: puede perder el puesto frente al Málaga, su afición y Pellegrini. Eso sí, hay que romper una lanza a favor de Mourinho, que ayer criticó la sanción impuesta a los boquerones en su rueda de prensa, lo que él considera algo “triste”: "No estoy en condiciones de analizar la decisión. Pero espero que hayan condiciones para que si el Málaga se clasifica se pueda solucionar. Si ganan dentro del campo los profesionales y los técnicos el derecho de jugar, no sería bueno que por decisiones extradeportivas fueran ellos los sancionados”. De cualquier modo, el partido tiene mucho significado para los dos equipos. Para uno porque puede servir de celebración y a la vez de redención; para otros porque se juegan el prestigio, el orgullo y quién sabe si el puesto. Ojalá que no decepcione, porque promete ser fabuloso.

PabloG.

martes, 18 de diciembre de 2012

Las claves de la superioridad azulgrana


No es casualidad. A falta de casi una veintena de jornadas, la Liga de las Estrellas parece tener ya un dueño muy claro, y esta situación radica de un hecho muy concreto: la superioridad del Barça sobre su competidor más directo, el Atlético de Simeone. Con el Madrid de Mourinho combatiendo sombras, la liga carece de sentido. Este equipo es demasiado bueno como para ser parado por los demás. Así lo revela la estadística: dieciséis jornadas, cuarenta y seis puntos, quince victorias y un único empate, concedido frente al equipo blanco. Los de Vilanova atacan y defienden mejor que nadie, y además cuentan con Messi para resolver cualquier tipo de problema. Brutal.



El planteamiento de Simeone fue sencillo: un 4-4-2 con las líneas muy juntas y metidas en su propio campo para no dejar ni el más mínimo espacio a Messi. Funcionó de maravilla. El Barça se sentía demasiado incómodo en los primeros minutos. Tocaba y tocaba sin avanzar ni un palmo y con un Atleti muy fresco enfrente que al más mínimo error se plantaba frente a Valdés. A esto hay que sumarle que Messi tenía que recibir demasiado alejado del área. El argentino no sabía dónde situarse para tener un contacto eficaz con el balón. La pedía con desesperación en la banda y por último decidió asumir el rol de creador del juego azulgrana. El resultado fue el mismo, nada. Además, un error suyo al recibir el balón dio lugar a la contra que desembocó en el gol de Falcao. El Tigre ya había avisado anteriormente con un remate al poste, pero esta vez nada pudo impedir su gol.



Tras esta pérdida, Falcao hizo el primero
La impotencia era palpable. El Barça estaba dominando el partido con excesiva claridad y un setenta y cinco por ciento de posesión, pero no conseguía generar el peligro suficiente como para inquietar a Courtois. Faltaban ocasiones; faltaba un delantero que dislocara a la defensa colchonera. Messi, en definitiva. Y ante la ausencia de Messi, los laterales se destaparon. Comenzaron a hacer de la banda una autopista para envolver al Atleti. La mayor consecuencia, el golazo de Adriano; la exageración máxima, la jugada del minuto cuarenta y dos, con Alba y Adriano dentro del área. La brillantez y el temple de Busquets terminaron por hundir al equipo del Cholo antes del descanso.


Pero lo que hizo que el partido se decidiera definitivamente ocurrió en la segunda mitad. El Barça continuó con su dominio, con su exagerada posesión pero sin presencia en el área. Sin presencia hasta que apareció Messi. Le bastó un balón, probablemente el único que tocó en zona de peligro, para poner el tercero. Y a partir de ese momento, el Barça se liberó definitivamente, tocando, rotando y controlando el partido con el balón en los pies. Quizá en el guión no estaba escrito un último gol, pero Godín se encargó de entregárselo a Messi para que ampliara su récord hasta los noventa goles.


Sin embargo, fue curioso un detalle: Messi siguió situado en el inicio de la jugada incluso después de su primer gol. Ni siquiera la entrada de Thiago por Alexis varió la posición de la Pulga. Estaba empeñado en acompañar posicionalmente el soberbio partido que firmó Iniesta y al talento de Xavi; empeñado en mostrar que es un futbolista total, capaz de generar una jugada de peligro y finalizarla con la misma facilidad.


Que el Barça le debe mucho a Messi es una realidad. Le debe casi todo, pero dentro de ese casi hay un matiz inmenso. El Barça es una máquina que rezuma fútbol por los cuatro costados, tanto en defensa como en ataque. Esto se pudo comprobar en dos momentos bien distintos: primero en los minutos en los que el Atlético más incordió a Valdés y después cuando el partido necesitaba un control que no afeara el espectáculo. Para el primer caso, la defensa culé realizó a la perfección la defensa en rombo; para el segundo, el ágil toque en espacio reducido. Disfrutemos de este equipo, porque es algo irrepetible.



PabloG.