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sábado, 1 de febrero de 2014

El Barça se descalabra ante el Valencia

El Valencia de Pizzi dio la campanada en el Camp Nou (2-3) para dejar el liderato en el aire. Los ché, que no jugaron un partido excesivamente brillante, se impusieron a un Barcelona esperpéntico en defensa en el día en el que el coliseo azulgrana guardó luto en memoria de Luis Aragonés.


Con el corazón destrozado y el alma aún encogida, Barcelona y Valencia saltaron al Camp Nou para honrar la memoria de Luis Aragonés. El Sabio de Hortaleza pasó por ambos banquillos y dejó una huella imborrable, de modo que ese minuto de silencio, más corto de la cuenta, fue una forma poética de darle las gracias por tanto. Con Puyol en la grada e Iniesta en el campo, los focos se centraron en Xavi. Su gesto representaba a la perfección el sentir del fútbol español. De sentimiento profundo y sorpresa desmesurada. Todavía nadie se cree que Zapatones se haya ido para siempre. Xavi quedó huérfano, pues partió su maestro, aquel que le entregó el timón del fútbol cortito y al pie.

Sin embargo, el Barça no tenía cuerpo para homenajes. El encuentro, aunque precioso para el espectador, fue un suplicio para los blaugrana. Fue un partido de dos caras para ambos equipos: la bonita, la ofensiva; la fea, la defensiva. La bonita para el Barça fue la primera parte, en la que avasalló a su rival y sin embargo se fue al vestuario con el partido 1-1, muy probablemente de forma inmerecida. La fea, que más que eso fue horrorosa, llegó en la segunda mitad. Para el Valencia fue justo al contrario. Los hombres de Pizzi, sin hacer un partido excelso, supieron sobrevivir a los mejores minutos del Barcelona, empatar el partido en el primer descuido y aprovechar al máximo la decadencia defensiva de la zaga culé en la segunda mitad para llevarse la victoria.

El partido parecía seguir el guión con normalidad en los primeros minutos. El Barça arrasaba con Messi a la cabeza. El argentino ha mutado de repente de grandísimo goleador a grandísimo director de orquesta. Y el Barça lo agradece. Porque sigue siendo desequilibrante y además hace mejores a sus compañeros. Enriquece el fútbol del equipo. En una de las primeras acciones en las que le dejaron hacer, hizo. Se inventó un pase desde la izquierda para que Alexis rematara con la misma fortuna que espectacularidad y batiera a Diego Alves por alto.

Se gustaba el Barça, que quería hacer sangre a un frágil Valencia que se desarmaba en transición. Golpeaba una, y otra, y otra vez. Con Cesc descifrando el fútbol y Pedro como un auténtico puñal. Y golpear, golpear y golpear y volver a golpear, y golpear, y golpear, y golpear, parafraseando al mítico Luis. Pero los valencianos resistían de forma épica. Ayudó también la exhibición de reflejos de Diego Alves, salvador de su equipo en cada ocasión de peligro. Era lo único rescatable, junto a Feghouli, de un Valencia desmontado y sin rumbo.

Precisamente fue el argelino quien marcó el cambio de rumbo del partido. Se despegó por la banda otra vez, como ya lo había intentado un ciento de veces antes que esa. La diferencia fue que encontró compañía y el Valencia llegó hasta el fondo. Feghouli levantó la cabeza y vio llegar a Parejo desde atrás con ímpetu y se la regaló para que empatara el partido. Un pase de la muerte, como esos que se pusieron tan de moda en los 90.

El talento de Parejo guió al Valencia

El partido de hoy pasará a la historia como el del día en que Parejo devoró al centro del campo del Barcelona. El canterano madridista hizo su la parcela central del césped y se impuso con claridad primero a Xavi y Busquets, y luego también a Iniesta. Dio un auténtico recital de estrategia, de cómo organizar a un equipo para alcanzar la victoria sin ser brillante. Y lo sujetó con acierto durante todo el partido. Parejo se está erigiendo poco a poco en el líder de este nuevo Valencia de Pizzi. Por talento y por un carácter ganador que hasta ahora no había mostrado al máximo nivel de competición pero que se le presuponía en su brillante paso por las categorías inferiores de nuestro fútbol. Está ocupando ese vacío de liderazgo que acusaba la plantilla para empujar a su equipo hacia arriba.

Y entre un Parejo imperial y un Barça que se puso nervioso atrás, apareció Piatti de cabeza para hacer realidad todos los temores blaugrana. El argentino, con su metro sesenta y tres de altura, ya puede añadir a su currículum un gol de cabeza tanto al Madrid como al Barcelona esta temporada. Algo que no habla muy bien de ninguna de las dos defensas.

De poco sirvió el conato de resurrección culé, que alcanzó su pináculo con un gol de Messi de penalti tras una rigurosa mano de Ricardo Costa. Fue un espejismo. Seis minutos después el que marcaba era Paco Alcacer para confirmar el esperpento de la zaga del Barça: hizo un desmarque al primer palo que Piqué no entendió y remató a placer mientras el catalán giraba la cadera de manera extraña.


Para más inri, Jordi Alba se marchó a la caseta antes de tiempo, acabando con cualquier esperanza de remontada. Es la primera expulsión del Barcelona esta temporada y probablemente la más dolorosa, porque ocurrió justo el día menos oportuno. El día en que el Barça dejó en el aire su liderato con una surrealista segunda parte.

PabloG.

domingo, 25 de noviembre de 2012

Va por ti, Viberti


Fue una de esas noches mágicas. El clima era el ideal para el espectáculo. El dulce aroma del césped impregnaba el coliseo malaguista y la fina arena que lo cubría parecía premonitoria: el Málaga quería salir por la puerta grande. Nada pudo pararlo. Ni el tímido esfuerzo de un Valencia derrotado por su hazaña europea, ni el pésimo arbitraje de Muñiz Fernández. Hoy jugaba con doce. Viberti pintó el cielo más blanquiazul que nunca, pero su alma se quedó en la tierra para empujar a su amado Málaga a la victoria.


No pudo tener mejor homenaje el mito del malaguismo. Quizá la visita a la fría Rusia sirvió para refrescar las ideas del grupo. Volvió el mejor Málaga de la temporada, un rodillo con el balón en los pies. La bravura de Camacho y Toulalan borró del campo el trivote argentino que planteó Pellegrino, y limpió la zona ancha para que Isco y Portillo dejaran volar su imaginación. Aprovecharon el espacio hasta el último milímetro. Tocaban los malagueños; preludio del miedo. Joaquín y Eliseu, que explotó desde el lateral izquierdo, bailaron al ritmo del tango que marcó la mediapunta. Así se fraguó el primero, iniciado con talento por la derecha entre Joaquín y Gámez, encauzado con brío por la izquierda cuando recibió Eliseu, y rematado con delicadeza por Portillo en el área. No le tembló el pulso al canterano. Se permitió el lujo de pisarla, mirar la posición de Diego Alves y ponérsela en la escuadra, como si de fútbol sala se tratase.


Le salió todo al Málaga. Subyugó a un equipo que ni el mismo Bayern de Múnich fue capaz de controlar con diez jugadores. Las ocasiones se sucedían. Fueron cuatro goles, pero pudieron ser otros tantos. No hubo lucidez ante la meta de Diego Alves. En parte por la brillante actuación del guardameta brasileño, que sacó dos manos salvadoras frente a sendos disparos de Saviola y Joaquín. No cabe duda de que es un portero magnífico. Pero también influyó otro factor. Un disparo de Saviola a las nubes con todo para marcar, un fallo de coordinación de Joaquín a puerta vacía y un trallazo del propio gaditano al poste invitan a pensar que la suerte no estuvo del lado del Málaga. Tampoco le hizo excesiva falta. Su fútbol fue más que suficiente. Permitió que el partido fuera lo que el equipo de Pellegrini quisiera hacer con él. A ratos fue eléctrico, a ratos cuidadoso; pero siempre atractivo.


Pero en un momento dado, la situación se desbloqueó. Quizá por la insistencia, quizá por la calidad de los hombres de ataque, o por simple justicia deportiva. Saviola aprovechó una rápida jugada elaborada tras una pérdida en la salida de balón valencianista. La generosidad de Portillo permitió al Conejo culminar la jugada batiendo por bajo a Alves. A partir de ese instante, el marcador comenzó a reflejar la realidad del césped y el Valencia se desquició, como demuestra la expulsión de Rami. Llegó el turno del recién ingresado Santa Cruz. El guaraní firmó un gol de hombre de área: aprovechó un balón suelto para empujarla a placer después de que entre Gámez e Isco desarbolaran al Valencia por la derecha. Pero lo mejor se quedó para el final. Hubo tiempo para la dulce vendetta. Sobre la bocina, Isco recibió en la frontal del área. Sin oposición, le dio tiempo a analizar su tremenda evolución, la que le ha llevado a ser lo que es hoy en día. Reflexionó sobre las oportunidades que nunca recibió por parte de Emery, sobre lo fácil que puso Manuel Llorente su salida y sobre el cariño recibido en La Rosaleda. Entonces soltó la pierna para ponerla lejos del alcance de Alves y cerrar un partido redondo. Por si alguien no se había dado cuenta, dejó claro que su valor es incalculable.


Lo que comenzó siendo uno de los días más tristes de la historia del Málaga se terminó convirtiendo en una auténtica fiesta. El malaguismo estuvo más unido que nunca; el equipo también. Entre todos sacaron adelante una de las fechas clave del año. Desde arriba, Viberti se deleitó con un espectáculo inmejorable. Se fue el mito, el hombre que forjó buena parte de la historia del fútbol en Málaga. Puede descansar en paz. Hay un grupo de muchachos que, en su nombre, la sigue haciendo cada día más grande. Va por ti, ‘Pelado’.

PabloG.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Nuevos sueños borraron viejas pesadillas


El 23 de mayo de 2001 en San Siro, la historia del Valencia cambió para siempre. Perdió la final de la Champions, la segunda consecutiva; la segunda de su historia. Perdió en los penaltis de la manera más cruda posible. Y aquel día nació una fobia irracional hacia unos colores, un escudo, un equipo: el Bayern de Múnich. El destino quiso volver a emparejar a ambos equipos en este grupo de la Champions League. Jamás desde aquel fatídico día fue capaz el Valencia de vencer a los alemanes. Ni siquiera hoy, pero es muy probable que ese terror hacia los bávaros haya desaparecido para siempre.


El futbolista que salió peor parado de aquella decisiva tanda fue Mauricio Pellegrino. El notable central argentino fue el encargado de lanzar el último penalti de su equipo. Lo lanzó con la izquierda, fuerte y colocado, pero Oliver Kahn adivinó perfectamente la trayectoria de su disparo. Hoy no estuvo en el campo, sino en el banquillo para dirigir al Valencia a la victoria. Y probablemente, si el partido tuvo ese color épico fue gracias a su alma. Se le puso muy cuesta arriba el duelo a los chés a la media hora. Barragán no fue capaz de medir su euforia y arrolló sin control a Alaba en la banda. El polémico Howard Webb le señaló el túnel de vestuario con todas las de la ley. Fue en ese preciso instante donde la mano de Pellegrino se notó. Cual general romano, arengó a sus tropas a la victoria. Reconvirtió a Feghouli al lateral derecho e hizo explotar a Mestalla para que llevara en volandas al equipo.


El partido del Valencia con diez jugadores fue excepcional. No se equivocaba el mítico Helenio Herrera al afirmar que con diez se juega mejor que con once. Primó la cordura en el conjunto ché. Su juego fue serio, inteligente y, sobre todo, consecuente. No se empeñó en someter al Bayern, sino en hacer florecer sus carencias. Cissokho fue un pulmón por la izquierda. Cortó cualquier atisbo de peligro y se sumó al ataque cuando más daño podía hacer. También fue vital la labor de Tino Costa y Éver Banega en el centro del campo. Su presión fue exquisita, y su toque de balón, rápido, preciso y venenoso. Pero sin duda la estrella del partido fue Sofiane Feghouli. El franco-argelino se destapó como un lateral total. Incluso en algunos momentos se llegó a pensar que Cafú había vuelto a vestirse de corto. Pero no, se trataba de un joven futbolista que por fin comienza a recoger sus frutos. Fue el corazón de ese Valencia que conmocionó al mundo del futbol a principios de siglo. Su gol trajo a la mente a los mejores Mendieta, 'Piojo’ López, Vicente, ‘Kily’ González… Se plantó en la frontal del área, dribló a dos rivales y ejecutó con la izquierda un disparo nacido en el alma. Batió a Neuer, como pudo haber batido a Kahn, después de que el balón golpeara en la mano de Dante.


Pero si bien el Valencia estaba poniendo el dramatismo al encuentro, las ocasiones más claras estuvieron teñidas de rojo. No es menos cierto que el Valencia sufrió demasiado ante un Bayern que jugó con poco gas. Dante fue un auténtico quebradero de cabeza a balón parado y obligó a Guaita a emplearse a fondo en más de una ocasión. La entrada de Mario Gómez y Mandzukic no fue más que un añadido al creciente peligro bávaro. Un remate al poste del segundo antes de que Feghouli incendiara Mestalla sirvió de aviso de lo que se avecinaba. Centró Lahm desde la derecha con la clase que le caracteriza. En el área esperaba la artillería: Mandzukic la dejó pasar, Gómez la tocó de tacón y Müller la empujó al fondo de las mallas. Calló Mestalla; calló Valencia. Y después, volvió a rugir. Comprendió que el complejo por fin se había terminado. Están en octavos, tienen el liderato del grupo al alcance de la mano y lograron plantar cara al todopoderoso Bayern con diez jugadores durante más de sesenta minutos. Doce años después, Cañizares podrá secarse de nuevo las lágrimas, esta vez de felicidad.

PabloG.

lunes, 3 de septiembre de 2012

Problemas de finalización


El Barcelona salió con los tres puntos de un partido intenso. No fue brillante, no fue muy divertido, pero intensidad si que tuvo. Y todo ello gracias al planteamiento de Pellegrino, que plantó en el centro del campo una tela de araña para impedir que el Barça desarrollara su juego. Y durante los primeros minutos, cumplió con su objetivo, pero bastó un fogonazo de Adriano para echarla abajo. El ex sevillista sacó de su bota derecha un potentísimo disparo desde la esquina del área que entró como un obús por la escuadra de Diego Alves. El tanto sirvió para que el Barcelona despertara y entrara por fin en el partido para llevar las riendas. Entonces fue cuando se jugaron los mejores minutos del encuentro. Porque cuando Messi tiene hambre, todo es posible. El argentino llevó en volandas a su equipo creando peligro en todas y cada una de las acciones ofensivas. Creó, tocó y disparó. Dominó en definitiva. Sólo faltó el gol, y de ello tuvo buena culpa Fàbregas. El mediapunta catalán contó con las mejores ocasiones para aumentar la renta de su equipo, pero estuvo muy desafortunado de cara a portería. Llegó a tocar el palo con un balón picado que culminó una gran jugada de Messi, pero peor suerte corrió en la segunda mitad, tras una magnífica jugada individual de Alexis, cuando su disparo se fue alto cuando lo tenía todo para marcar.


Esa falta de gol la acusó el Barcelona, cuando empezó a relajarse. El partido se fue durmiendo poco a poco y el Valencia comenzó a asomar por el área de Valdés. Las ocasiones de Soldado, Feghouli y Jonas, fueron la antesala del gol anulado a Víctor Ruiz. En ese instante el Barcelona se dio cuenta que el partido se podía escapar. Era el momento de reaccionar y por eso entró en el campo el mejor jugador de la temporada en Europa para dar temple al partido. Iniesta se asoció con Xavi para mitigar los daños del apagón paulatino de Messi, que se fue desinflando poco a poco. Sostuvo al Barça mientras pudo e hizo al equipo recuperar su mejor nivel.


Pero el Valencia no quería marcharse del Camp Nou de vacío. Fue incapaz de encadenar cinco pases consecutivos durante todo el encuentro, pero aun así llevó bastante peligro al marco de Valdés. Esa era la vía a explotar y Pellegrino lo sabía. Para ello dio entrada a Gago, que actuó como director de orquesta, y al paraguayo Valdez, en busca del gol. No buscaba ganar el partido mediante el dominio, buscaba una ocasión clara que le diera un punto. Y, de hecho, la tuvo. La tuvo en su cabeza Víctor Ruiz a la salida de un córner. El canterano periquito pudo haber llevado el empate al marcador del Camp Nou, pero solo en el área después de que el centro desde la izquierda dejara sin opciones a Valdés, mandó su testarazo unos centímetros por encima del larguero. Ahí se terminó el partido, un partido que se llevó el Barça con bastante sufrimiento por no saber cerrarlo, algo bastante preocupante en el máximo aspirante a arrebatarle la liga al Real Madrid.


PabloG.

lunes, 28 de mayo de 2012

XIX Torneo Nacional BlueBBVA Alevín de Fútbol 7 en Benalmádena


Desde el pasado viernes 25 de mayo hasta el día 27 del mismo mes, se desarrolló en Arroyo de la Miel el XIX Torneo Nacional BlueBBVA Alevín de Fútbol 7, el torneo Brunete de toda la vida, ese por el que pasaron talentos tales como Iniesta o Fernando Torres, promovido por José Ramón de la Morena a través de la Fundación El Larguero. A la cita acudieron como cada año los veinte equipos de primera división representados a través de sus equipos alevines para brindarnos a los allí presentes un espectáculo formidable y rebosante de talento futbolístico.

El Atlético de Madrid se proclamó campeón del torneo después de derrotar al Valencia por tres a uno en la gran final gracias a un hat-trick de Salomón Obama, que con diez dianas, fue galardonado con el trofeo al máximo goleador de la competición. Los colchoneros pasaron cómodamente por encima de un Valencia que a pesar de contar con el mejor jugador del torneo, Abel Ruiz, no pudo hacer nada ante el despliegue físico de Salomón y Silvano y la calidad de Óscar entre otros.


No fue sencillo el camino hacia la final para ninguno de ellos. Los rojiblancos vencieron en la fase de grupos a Racing, Athletic Club y Levante, pero se vieron sorprendidos por el Osasuna, que los venció por uno a cero. Una vez en la fase final del torneo, el Atlético hizo gala de una gran superioridad y dejó en el camino al Villarreal en cuartos y al Barcelona en semifinales. Por su parte, los chés se plantaron en la final invictos, tras haber derrotado a Málaga, Real Sociedad, Real Madrid y Betis en la fase de grupos, y al Rayo Vallecano y nuevamente al Málaga en cuartos y semis respectivamente.

También pudimos presenciar un magnífico partido por el tercer y cuarto puesto entre el equipo anfitrión, el Málaga, y el Barcelona, que llegó a los penaltis tras un empate a uno en el tiempo reglamentario gracias a los tantos de Arnau y Alfredo. Una vez en la fatídica tanda, ambos porteros mostraron un gran acierto al detener tres penaltis el meta malaguista y dos el culé, ya que el disparo de Alfredo lo repelió la madera. Finalmente, se alzaría con el tercer puesto el Barça con el fallo del portero José Antonio, después de que Pau hubiera anotado su pena máxima.


El torneo nos dejó sin duda un gran ramillete cracks a los que habrá que seguir muy detenidamente de cara al futuro, ya que en unos años los veremos exhibiendo su talento en los campos de primera división. Como nos sería imposible analizarlos a todos, nos centraremos en los más destacados de los cuatro primeros clasificados:

Alfredo Sousa: Este pequeño y habilidoso extremo portugués del Málaga logró meter a su equipo en la fase final del torneo con un tanto sobre la bocina que eliminó al Real Madrid. Salido de la cantera del Sporting de Lisboa, destaca por su desparpajo, por su calidad a la hora de desbordar, por su laborioso trabajo de presión y por su gran colocación a la hora de marcar gol. A veces peca de individualista y eso genera algún que otro problema a la zaga malacitana. Recuerda en más de un gesto a su compatriota Cristiano Ronaldo.

Arnau Comas: Este rubio y espigado futbolista es el líder absoluto de su equipo, además del capitán. Puede actuar tanto de central como en el centro del campo, rindiendo de maravilla en ambas posiciones. Posee un talento descomunal a la hora de sacar el balón jugado y una gran potencia física que utiliza tanto para pisar el área rival como para defender su propia portería, a lo que suma una inteligencia táctica impropia de su edad. Probablemente en unos años sea el heredero de Guardiola en el mediocampo azulgrana.

Abel Ruiz: El nueve del Valencia se coronó finalmente como el mejor jugador del torneo. Es un jugador muy alto que aprovecha todas su cualidades físicas y técnicas para rematar cualquier balón que le llega, por difícil que sea. Pero sin duda, la faceta que mejor realiza es la de recibir el balón de espaldas y aguantarlo, permitiendo la entrada de los extremos para finalizar la jugada, lo que le otorga un valor táctico impagable. Como bien dijo Kiko Narváez, quien lo apadrinó durante la competición, recuerda al ex colchonero cuando era joven.

Salomón Obama: Sin duda fue el jugador más dominante del campeonato, ya que tiró de su equipo en todo momento, lo que le llevó a anotar la friolera de diez tantos en siete encuentros. Con un físico descomunal para sus doce años de edad, este ariete del Atlético de Madrid es pura potencia, aunque no exenta de una calidad deslumbrante. Líder natural del equipo campeón, es dueño de un poderosísimo disparo y de una amplia zancada que le permite ir dejando atrás a los rivales con suma facilidad. No cabe duda de que en pocos años será el Drogba del Atlético de Madrid y llevará a su equipo a lo más alto como ya hizo en el torneo alevín.

Aquí os dejo con una foto que me hice con el máximo goleador de la competición. ¡Qué grande eres Salomón!

Aquí os dejamos el siete ideal de El Banquillo del Cuarto Árbitro:


JOSÉ ANTONIO
(MÁLAGA CF)
BENJAMÍN GARAY     ARNAU COMAS
(REAL MADRID)     (FC BARCELONA)
SILVANO         SALOMÓN OBAMA         ALFREDO SOUSA
(ATLÉTICO)                (ATLÉTICO)               (MÁLAGA CF)
ABEL RUIZ
(VALENCIA CF)

PabloG.

lunes, 30 de abril de 2012

36ª Jornada de la Liga BBVA Málaga - Valencia


¡Que siga la fiesta!

Final por la Champions en La Rosaleda entre Málaga y Valencia con el tercer puesto en juego. Los chés visitaban el feudo malaguista con el ambiente enrarecido en la ciudad del Turia después de la dolorosa eliminación de la Europa League por parte del Atlético que les privó de disputar la final y que apretó la soga de Emery un poquito más si cabe, mientras que los malacitanos afrontaban el choque como el más ilusionante de su historia y con ambición para intentar desbancar al Valencia del tercer puesto.

El encuentro comenzó emocionante desde antes del pitido inicial, cuando las treinta mil gargantas que se dieron cita en La Rosaleda cantaron a coro como nunca el himno malaguista en una estampa que ponía los bellos de punta a cualquiera. Sin duda, la afición respondió como nunca, incluso a pesar de la fuerte lluvia que acompañó al duelo.

Tras el inicio del encuentro, Valencia y Málaga demostraron que ninguno se daría por vencido antes de tiempo, ya que el choque fue de ida y vuelta en los primeros minutos, aunque sin ninguna oportunidad clara para ninguno de los dos conjuntos.

El primer aviso serio lo dio Eliseu, con un latigazo desde la frontal al rechace de un córner, pero Guaita, el mejor de su equipo en la tarde de hoy, respondió con una enorme estirada para salvar el primero de su equipo. Poco después llegó la primera y única ocasión clara del Valencia, con un disparo de Feghouli que no terminó de coger puerta.

Pero minutos más tarde, cerca de la media hora de juego, llegó el tanto blanquiazul cuando Camacho remató de manera poco ortodoxa al fondo de las mallas un magnífico centro de Gámez con un cabeza que tomó una extraña parábola y se hizo imposible para Guaita. El Málaga se adelantaba en el marcador y La Rosaleda explotaba de júbilo, ya que veía que la Champions no era un sueño sino una realidad cada vez más cercana.


Tras el gol, el Málaga tomó las riendas del encuentro y puedo ampliar su ventaja si no llega a ser por la formidable actuación de Vicente Guaita, siendo la oportunidad más clara una contra liderada por Isco, que se metió en el área tras arrancar en medio campo propio, abrió para Rondón que se la volvió a devolver, y el final disparo de Cazorla lo detuvo el meta ché.

En la segunda mitad, los boquerones salieron con mucho más ímpetu a por el segundo tanto, un segundo tanto que empataría el gol average particular entre ambos equipos. A punto estuvo de llegar con un balón interior de Isco que Cazorla recibió dentro del área, pero su disparo se estrelló con Guaita. Poco después fue el turno de Joaquín, que tras un robo de balón se plantó solo ante el meta valencianista, que volvió a ganar la partida.

El Málaga ya no sólo tocaba, sino que lanzaba balones largos en busca de sus delanteros, lo que creaba grandes problemas a la defensa ché, que no podía controlar a Rondón. Buena muestra de ello fue un balón que esta vez si ganó Rami pero que terminó ganando el venezolano gracias a una asfixiante presión que termino en una pérdida absurda del central franco-marroquí y que apunto estuvo de costarle el segundo a su equipo.

Pero sin duda, todo se puso mucho más cuesta arriba para el Valencia cuando a la hora de partido, Feghouli soltó un codazo a Eliseu en la disputa de un balón aéreo que le costó la segunda cartulina amarilla y que dejó a su equipo con un hombre menos con media hora de juego aún por delante.


Después de la expulsión, Pellegrini decidió dar entrada a Van Nistelrooy y Duda en detrimento de Rondón, que realizó una impagable labor de desgaste, y el lesionado Maresca.

Con los cambios, el Málaga se volcó definitivamente al ataque en busca de un nuevo tanto que acercara aún más la Champions. Lo intentó primero con un disparo de Van Nistelrooy a centro de Isco, pero Guaita sacó la manopla a ras de suelo para desmantelar la ocasión. Poco después el Málaga tuvo la mejor ocasión del encuentro con un zurdazo desde la frontal que, tras superar a Guaita y cuando todo el estadio coreaba el gol, se estrelló en el larguero. Pero sin duda, la actuación más brillante del portero valenciano llegó tras un testarazo de Ruud Van Nistelrooy que el trece del Valencia sacó prácticamente de dentro con una mano antológica que salvó a su equipo de marcharse de La Rosaleda con una goleada aún mayor.


Al final, el Málaga solventó con claridad el partido más importante de la temporada en el que barrió a un Valencia que a pesar de que nunca se dio por vencido, no pudo hacer nada frente al talento natural de un Málaga que pone la directa hacia la Champions acompañado por su fiel afición que disfrutó como nunca del equipo de sus amores.

ALINEACIONES

Málaga: Kameni; Gámez, Weligton, Demichelis, Eliseu; Camacho, Maresca (70’ Duda), Cazorla, Isco, Joaquín (85’ Seba); Rondón (74’ Van Nistelrooy).

Valencia: Guaita; Barragán (81’ Hernández), Rami, Costa, Alba; Tino Costa, Maduro, Mathieu (81’ Topal), Feghouli; Piatti, Soldado (67’ Aduriz).

PabloG.

viernes, 20 de abril de 2012

Ida de las Semifinales de la UEFA Europa League Atlético - Valencia


Pese al partidazo del Atlético, el pase se decidirá en Mestalla

Partidazo vivido en el Calderón entre dos de los mejores equipos españoles por un puesto en la final de UEFA Europa League: el Atlético de Madrid recibía al Valencia del cuestionado Emery para reditar la eliminatoria de cuartos de final de hace dos años en esta misma competición, en la que finalmente los colchoneros se proclamaron campeones.

El choque comenzó muy abierto y con opciones para ambos conjuntos, aunque el Atleti fue el que tomó antes las riendas del juego, creando mucho peligro sobretodo por banda derecha, donde las cabalgadas de Turan, el mejor de su equipo durante el primer acto, hicieron mucho daño.

La primera gran ocasión atlética llegó tras un centro del propio Turan que Diego remató a puerta, pero se encontró con Alves que se sacó una muy buena parada. Minutos más tarde, fue el turno de Adrián, que sacó un chut tras una jugada individual, inquietando a la defensa valencianista. El Atlético buscaba y merecía el primer tanto.

Pero poco tardó en llegar éste, ya que a los dieciocho de juego, tras un balón largo, Turan la ganó y consiguió llegar hasta la línea de fondo a trancas y a barrancas y con mucho coraje, tocando lo justo el balón para que, tras tocar en Víctor Ruiz, le cayera franco a Falcao, para que en plancha y con un difícil remate, abriera el marcador haciendo retumbar al Calderón.


Tras el tanto colchonero, el Valencia pareció reaccionar y contó con dos ocasiones peligrosas. La primera tuvo como protagonista a Soldado que remató de cabeza un centro de Tino Costa desde la derecha que detuvo, Courtois; la segunda, la más clara del Valencia en la primera mitad, la tuvo en la cabeza Rami, que remató a la perfección un saque de esquina, pero su remate se marchó lamiendo el poste.

El Valencia no lograba mantener la posesión debido a la intensa presión rojiblanca, que no permitía a los centrocampistas chés dar más de dos pases seguidos, por lo que el equipo de Emery se limitaba a enviar balones largos a un Soldado que se veía muy solo ante la defensa del Atleti. A pesar de ello, en uno de estos balones, Soldado ganó la partida y logró penetrar en campo atlético, dándole un balón a Jonas que el brasileño transformó en un trallazo desde la frontal que se fue alto por poco.

Aunque el Atlético estaba siendo dueño y señor de la posesión gracias al dominio de Gabi, Diego y Mario Suárez en la zona ancha, y el Valencia se limitaba a posesiones cortas y a improductivos balones largos en busca de Soldado, los chés obraron el milagro del empate tres minutos por encima del tiempo reglamentario de la primera mitad, cuando Tino Costa botó un córner desde la izquierda que Rami remató con todo, y Jonas aprovechó el remate de su compañero para empujarla adentro y hacer que el Valencia se llevara un empate al descanso.


Después del parón, el Atlético salió enchufadísimo para lograr pronto el segundo tanto, algo que sucedió en el minuto cuarenta y ocho, porque Miranda remató con todo al fondo de la red un centro de Diego de falta desde la frontal para poner en ventaja a los suyos.

Pero no acabó ahí la alegría colchonera, que cinco minutos más tarde vio como Adrián, en una jugada individual en la que se metió hasta la cocina con una gran zancada y mucha potencia, batía a Alves para lograr el tercero de su equipo y dejar el partido sentenciado.

Tras el tanto del asturiano, el Valencia se hundió un poco y el Atlético siguió manteniendo el nivel pero con una mayor confianza, lo que le permitió gozar de algunas ocasiones de gol, como un disparo desde la frontal que detuvo Alves, al igual que el posterior remate de Turan, en una jugada en la que estuvo muy atento el cancerbero brasileño. Una de las mayores ocasiones colchoneras llegó a balón parado, con un zapatazo de Diego al que Alves respondió con un paradón a la escuadra.

Emery, que no veía claro el futuro de su equipo, decidió introducir a Canales y a Piatti en busca de un mayor control del juego. Pero le sirvió de poco, porque poco después, tras una contra, Falcao recortó a dos defensas y, casi cayéndose, se sacó un zurdazo que se transformó en un golazo brutal, probablemente uno de los mejores de la competición, que se coló por la escuadra izquierda de Diego Alves, dejando sin opciones al conjunto ché.


Al final, el partido bajó el ritmo y el Atlético dominó el juego con tranquilidad, aunque en los últimos minutos del encuentro, el Valencia pareció resurgir y creó algún que otro problema a la zaga rojiblanca, algo que se vio culminado en el descuento, ya que, como sucediera en la primera mitad, el Valencia logró el segundo tanto a la salida de un córner botado a la perfección por Tino Costa que Ricardo Costa remató a la red para dejar algo de emoción para el partido de vuelta.

ALINEACIONES

Atlético: Courtois; Juanfran, Domínguez, Miranda, Filipe; Suárez, Gabi, Diego (87’ Perea), Turan (81’ Tiago); Adrián (89’ Salvio), Falcao.

Valencia: Alves; Costa, Ruíz, Rami, Alba (72’ Piatti); Topal, Tino Costa, Mathieu, Feghouli (72’ Canales); Jonas, Soldado.

PabloG.

lunes, 19 de diciembre de 2011

17ª Jornada de la Liga BBVA Valencia - Málaga


Choque en Mestalla entre dos equipos con objetivos similares. El Valencia del enrachado Soldado recibía a un Málaga que buscaba los tres puntos para afianzarse en los puestos nobles de la clasificación. Además, tras la marejada que provocaron ambos equipos con los traspasos de Joaquín y, sobre todo, de Isco, donde hubo denuncias de por medio, el partido llegaba con el ambiente caldeado.

Partido disputado

El partido comenzó con la posesión muy dividida, aunque algo más favorable al Málaga, que jugaba por mediación de Isco y Cazorla. Cabe destacar que el arroyero contaba que un marcaje doble e incluso triple en ocasiones, algo inusual para un futbolista de diecinueve años de edad. El Valencia, sin embargo, creaba más peligro a la contra con las internadas de Mathieu y los movimientos de Jonas y de Soldado. El conjunto blanquiazul contaba con grandes ocasiones, pero no lograba definir bien de cara a portería. Entre tanto, el juego se iba endureciendo, sobre todo por parte del conjunto valencianista.


Joaquín y Soldado, protagonistas

Cabe destacar las jugadas individuales de Joaquín, que volvió loca a la defensa durante toda la primera mitad y parte de la segunda. De hecho, la ocasión más clara del Málaga en los primeros 45 minutos la tuvo el gaditano tras un eslalon espectacular en el que sentó a Mathieu. Joaquín se sentía protagonista en su regreso a la ciudad del Turia.

Pero el destino tenía reservada la gloria a otro jugador, Roberto Soldado. El valenciano, uno de los mejores del mundo en cuanto a desmarque y definición se refiere, aprovechó al máximo cada balón que le llegó. De hecho, con solo cinco remates consiguió dos goles, dos zarpazos que sirven para abrir distancia en la tabla con el conjunto costasoleño. El primero llegó tras un pase de Jonas al hueco que Soldado aprovechó con un buen desmarque a la espalda de Mathijsen y luego dribló a Caballero para marcar a placer. El segundo, lo logró al conectar una volea perfecta a centro magistral de Jordi Alba, un golazo propio de la calidad del madrileño.


El Málaga contó con ocasiones, pero no las aprovechó

Entre el primer gol del Valencia y el segundo, el conjunto malacitano contó con numerosísimas ocasiones que no llegaron a buen puerto debido al desacierto de sus jugadores de ataque, más concretamente de Rondón. El venezolano, desacertado durante toda la noche, como en los últimos encuentros de su equipo no consigue encontrar el nivel que le llevó la temporada pasada a anotar catorce decisivos goles. Pero con la entrada de Van Nistelrooy tampoco mejoró el asunto, aunque si es cierto que las ocasiones malaguistas menguaron durante este tramo del partido. El Málaga necesita mejorar mucho en el aspecto goleador si quiere alcanzar su objetivo de esta temporada, Europa.


En resumen, victoria valencianista con un gradísimo y determinante Soldado que permite a los chés respirar más tranquilos en la tercera posición y que apea a los malagueños de los puestos europeos. El Málaga contó con numerosas ocasiones, pero le faltó lo que sobró en el conjunto valencianista, la efectividad de cara a portería.

ALINEACIONES

Valencia: Alves; Miguel, Rami, Víctor Ruiz, Jordi Alba; Albelda, Banega (82' Parejo); Feghouli (78' Pablo), Jonas (88' Piatti), Mathieu; Soldado

Málaga: Willy Caballero; Gámez, Demichelis, Mathijsen, Monreal; Toulalan, Joaquín, Cazorla, Isco (75' Duda); Juanmi (65' Van Nistelrooy) y Rondón (75' Seba)

PabloG.