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martes, 28 de enero de 2014

El gran reto de Mata

El traspaso de Mata al Manchester United es la secuencia acelerada de poco más de año y medio de fútbol en los que se han producido muchos cambios. Juanín significa la apuesta de dos grandes entrenadores para llevar a la gloria sus proyectos con dos estilos de juego diametralmente opuestos. Se enfrenta a su gran reto.
Todavía retiene nítidamente en su memoria aquellos instantes. En realidad, no ha pasado tanto tiempo como para olvidarlo. Pero aquellos momentos no se le borrarán de la mente en la vida. Era sábado por la noche. Tarde. Demasiado tarde para su gusto, teniendo en cuenta cómo se estaban desarrollando los acontecimientos. Es curioso, apenas ha pasado año y medio y ahora parece una eternidad. Significa una etapa anterior, una huella más en ese camino que ahora se abre enigmático ante sus ojos. Cómo han cambiado las cosas.
Un gol de Drogba en el último minuto del tiempo reglamentario significó la prórroga. Un gol de Drogba en el último penalti de la tanda significó la gloria. El fútbol coronaba al Chelsea como rey de Europa por primera vez en su historia. Y también a Juan Mata, cuya carrera vestido de azul comenzó de la mejor manera posible. Ahora, una vez finalizada, podemos concluir que su paso por Stamford Bridge fue corto, pero intenso y prolífico. Fue pieza clave en las dos temporadas más mágicas de la historia del Chelsea, en las que, primero de la mano de Di Matteo y después de la de Benítez, conquistaron la Champions y la Europa League. De hecho fue nombrado mejor jugador blue en ambas temporadas.
Ahora ya nada de eso importa. Comienza una nueva vida, un nuevo Mata aparece en escena. Le aguarda un equipo destrozado, sin ánimo y demasiado lejos de sus objetivos. Nada de eso le desanima. Es más, lo afronta como un reto. Le sirve de motivación. Le motiva vestir esa gloriosa camiseta roja que tantas veces ha escrito con letras doradas la historia del fútbol. Lucirá el número 8 en su espalda y ya es historia de su nuevo club. Aún sin disputar un solo minuto. Los 45 millones de euros por los que se cerró su traspaso suponen la mayor cantidad jamás pagada por el Manchester United.
Mourinho y el mediapunta perfecto
Sus últimos meses en el Chelsea fueron complicados. No es fácil para un jugador de su talla pasar a un segundo plano de la noche a la mañana. El regreso de Mourinho al club lo condicionó todo. El choque entre el portugués y el español fue demasiado fuerte. Existió el caso Mata; pero fue una cuestión estrictamente futbolística. Simplemente, la idea futbolística del técnico no casaba con las cualidades del jugador. Sin embargo, su actitud fue inmejorable hasta el último día. Mata conocía perfectamente el escenario y, a pesar de ello, continuó trabajando para agradar a su entrenador y ser útil a su equipo. En lugar de rendirse, utilizó la situación para crecer como futbolista y aportar a su juego tonalidades que le faltaban en su paleta.
Si Mata no consiguió hacerse un hueco en los planes de Mourinho fue porque otro futbolista enamoró al portugués. El preparador de Setúbal encontró en la plantilla un diamante. Oscar, al contrario que Mata, pasó de ser el eslabón más débil de la cadena blue a convertirse en el eje principal de este nuevo Chelsea. El brasileño es un futbolista enérgico y muy trabajador. Al contrario que el de Mata, su fútbol se caracteriza por su verticalidad, su alto ritmo y su gusto por las largas conducciones. Más arriesgado. Además tiene una deliciosa pierna derecha que resulta muy productiva cuando golpea desde la frontal del área. Es el mediapunta perfecto. Perfecto para Mourinho. Incluso más perfecto que Sneijder u Özil, que alcanzaron el pináculo de sus carreras a las órdenes del luso.
Al rescate de un equipo a la deriva
Mata, amigo de las recepciones en corto y de establecer estrechos vínculos con sus compañeros por medio del balón, no tenía sitio en un fútbol tan directo. Por eso aceptó el reto que le presentó el United. Los diablos rojos han acusado más de lo previsto la transición entre Ferguson y Moyes, y se han estancado en la mitad de la clasificación mientras ven como pasan las jornadas. Tampoco podrán maquillar la temporada con la FA Cup o la Copa de la Liga, pues ya fueron eliminados. Y en la Champions, en primer lugar deberán superar el cruce con el Olympiakos para avanzar en una competición en la que no figuran entre los cinco favoritos al título.
Los principales problemas del United están en el mediocentro. Echan demasiado en falta a un futbolista que acompañe a Carrick y les dé sentido a su juego. En ese sentido Juanín no será la solución a sus problemas, pero los red devils tampoco pretendían que lo fuera. Su zona del campo está bien cubierta por futbolistas como Rooney, Nani, Valencia, Kagawa o el emergente Januzaj. Sin embargo, su fichaje responde a otras necesidades. Mata llega a Manchester para ser el estímulo del equipo, ese rayo de esperanza que sirva para reconducir la situación. Ese futbolista de talla mundial que palie la preocupante falta de talento de la plantilla, sin importar demasiado que haya que reconfigurar los esquemas para que se encuentre cómodo.
Mata es la apuesta de David Moyes. El escocés sabe que está en el filo de la navaja y se ha aferrado al talento del burgalés, un futbolista a priori ideal para su idea de fútbol. Como Oscar para Mourinho. Era la gran opción del mercado.
Cómo pueden cambiar la vida y el fútbol en poco más de año y medio. De ser el mejor futbolista del campeón de Europa, a ser un actor secundario y regresar al primer plano en otro equipo al que le urge el talento. Es el gran reto de Mata, la oportunidad perfecta para demostrar que vale hasta el último penique que han pagado por él. La ocasión ideal para reencontrarse con su fútbol y devolver al Manchester United al lugar del que nunca debió salir.
PabloG.

domingo, 19 de mayo de 2013

La leyenda de Sir Alex Ferguson


Se bajó el telón de manera definitiva. Atrás quedan veintisiete años, treinta y ocho títulos, trece Premier Leagues, dos Copas de Europa y un club instaurado en la élite. Se cierra una época. ¿Cómo será el fútbol mañana? ¿Cómo será el Manchester United cuando despierte y vea que su jefe, una de las más grandes estrellas de su historia ya no ocupa su banquillo? Ferguson deja huérfanos no sólo al United, no sólo a Manchester, sino al mundo entero. Se marcha un hombre que cambió la historia del deporte. No fue un revolucionario en la pizarra ni su equipo jugó jamás el mejor fútbol del planeta, pero se convirtió en un icono por su carisma y su forma de ver y hacer las cosas.


Un golazo de Mark Hughes frente al Barcelona en la final de la Recopa de 1991 le permitió escribir su historia. Hasta ese instante, su puesto peligraba seriamente: la afición y la prensa estaban impacientes por ganar títulos. Después, la llegada de Cantona cambió el rumbo del club. El genio galo inició un camino en el que le acompañaron y después continuaron unos imberbes Ryan Giggs, Paul Scholes, Nicky Butt, Phil y Gary Neville y David Beckham. Sus niños, su mayor apuesta en la historia del Manchester, le dieron la razón al poco tiempo. Vendió a las estrellas del equipo para sustituirlos por una de las hornadas de canteranos más fascinante de la historia del club, que logró un fabuloso triplete coronado por la ya mítica final de Barcelona contra el Bayern.

Ese fue el mayor ejemplo de lo que significa la era Ferguson: la transición entre proyectos sin perder la identidad. Una transición que no siempre fue pacífica, pero sí exitosa. Si algo ha caracterizado la carrera del escocés ha sido su relación con sus jugadores, que podía pasar del amor al odio en cuestión de días. “Nunca antes había tenido miedo de nadie hasta que vino él; fue un terrorífico bastardo desde el principio”, dijo Bobby Culley sobre Ferguson cuando coincidieron en el East Stirlingshire. Nunca una frase le definió mejor. Jugadores imprescindibles en épocas clave acabaron de la peor manera posible. Roy Keane, su prolongación en el campo durante los mejores años de los red devils; Mark Hughes, su salvador; David Beckham, la estrella de sus Fergie Babes; y Wayne Rooney, para escribir el último capítulo de su carrera.

Precisamente Rooney fue uno de los hombres fundamentales en su última reconstrucción. El scouser llegaba del Everton con 18 años para unirse a los veteranos Ferdinand, Scholes y Giggs y a la estrella emergente del momento, Cristiano Ronaldo. Después, jugadores como Evra, Carrick, Vidic y Van der Sar cohesionaron a un grupo trufado de canteranos que terminaría proclamándose campeón de Europa en 2008, después de una emocionante tanda de penaltis en la que Van der Sar fue el héroe con el Estadio Olímpico Luzhniki de Moscú como testigo. Fue la última gran victoria de Ferguson, que después volvería a alcanzar con su United otras dos finales en las que fue superado ampliamente por el Barça de Guardiola.


Se marcha Ferguson dejando un legado casi insuperable y un equipo referencia en Gran Bretaña y en el mundo. Se marcha dejando al United campeón, con Van Persie como máximo goleador de la Premier. Otro gran acierto de un hombre que demostró hasta el último tener un instinto especial a la hora de convencer y firmar a grandes jugadores.

Pero Ferguson no se marcha solo: su Fergie Babes bajan el telón con él. Scholes, Beckham y Phil Neville han puesto también punto final a su carrera este fin de semana y se unen a Gary Neville y Nicky Butt, semirretirado en la liga de Hong Kong. Sólo Giggs, precisamente el más veterano de todos ellos, seguirá en activo al menos una temporada más. Será el epílogo de un ciclo que se cierra en el fútbol inglés. Será el último recuerdo que nos quede de un hombre que hizo que Old Trafford fuera aún más el Teatro de los Sueños, como lo bautizó Busby. La característica camiseta roja del Manchester United estará por siempre impregnada de la leyenda de Sir Alex Ferguson.

PabloG.